Los círculos mágicos se originaron hace milenios y se han encontrado con muchas similitudes, o mejor dicho, pocas variaciones, a lo largo de los diferentes continentes, de la mano de culturas ancestrales con fuerte resistencia a la globalización. De hecho, la globalización no ha hecho sino extender su práctica que ahora enriquece ceremonias y grupos de oración muy diversos.
Los primeros grupos cristianos y gnósticos practicaban círculos mágicos mixtos, pues el intercalado de hombres y mujeres hace más poderosa la generación de energía. Se sabe que los primeros cristianos, conocidos como esenios, practicaban estos círculos para sanar gente, comunicarse con sacerdotes o sacerdotisas a la distancia, y manifestar cambios en sus comunidades constantemente perseguidas tanto por judíos como por romanos.
Sin sospecharlo, asistí a mi primer círculo mágico en 1994. Era invierno en Berlín, y yo visitaba a mi tía Annabel, prima segunda de mi papá. Ella, colombiana, tenía unos ojos verdes inmensos y toda la sabiduría y fuerza de una artista poderosa que con su sola presencia cambia cosas. Era escritora y poetisa, y fue mi tía Annabel quien me presentó Y de Noche Vienes, una obra de Elena Poniatowska, quien se convirtió en mi heroína y escritora favorita. Fue la primera reunión a la que asistí en la que me pidieron que me quitara los zapatos. Creo que se reunían un viernes cada mes en la casa de una de las participantes de este grupo de mujeres. Quizá tenían todas alrededor de cincuenta o sesenta años. Eran todas vegetarianas, lo que me calzaba bien porque hacía poco tiempo yo misma me había vuelto vegetariana. Habían dispuesto los sofás de tal manera que estábamos todas, quizá diez mujeres, sentadas en torno a una pequeña mesa. Mi tía me traducía algunas cosas básicas. Nos tomábamos de las manos, y solo tenía que dejar que mi mente se calme. Tuve mi primera visión del futuro, y en esa primera meditación de mi vida, accedí al conocimiento sobre cómo funciona la conciencia. Yo era un pájaro, y formaba parte de una bandada de pájaros. Todos volteábamos al mismo tiempo sin necesidad de comunicación de ningún otro tipo más que seguir ese «instinto». El propósito que tenían ellas era acceder a gente que está sufriendo o en peligro y ser canales de sanación, amor y esperanza. Cada una decía las visiones que habían tenido, y luego rezábamos y se canalizaba la energía hacia esas personas.
Ese evento me marcó notablemente, pero tardaría muchos años en aceptar qué tanto realmente había estado yo alineada con todo lo que sucedía en ese maravilloso círculo.
En nuestro estudio de Yoga, el domingo 8 de marzo de 2026 tuvimos nuestros dos primeros círculos mágicos denominados Círculo Creativo y Círculo de Autocuidado, que buscaban unir las energías de mujeres para lograr transformación en cada una de las participantes, así como enviar energía armonizadora y sanadora a todo el mundo.
CIRCULO CREATIVO
Mediante la visualización creativa, el movimiento y la escritura, este círculo busca despertar y orientar nuestros canales creativos a las metas que tenemos de crecimiento, ya sean en salud, profesionales o de cualquier tipo.
CIRCULO DE AUTOCUIDADO
Mediante técnicas muy antiguas y efectivas, proponemos un encuentro seguro y bonito con partes tuyas que necesitas atender, y ponemos en práctica estrategias sencillas y efectivas para esas relaciones interpersonales que requieren mejorar sus dinámicas.
Lugar:
Avenida Francisco Javier Mariátegui 1361, Jesús María.
¿Qué necesitas?
- Un cuaderno y lapicero
- ropa cómoda
- frutas o frutos secos para compartir al final (opcional)
Separa tu cupo al WhatsApp 919695064
Facilitadora:
Ursula Carranza Peñaranda
