DIFERENCIAS ENTRE EL QUERER Y EL DESEO
Nuestro uso del lenguaje, en occidente, hace que la conexión entre el deseo y el camino espiritual no sea fácil de descifrar. Para facilitar la comprensión de antiguos textos sagrados es necesario que hagamos una distinción entre las definiciones de querer y desear, que utilizamos de manera intercambiable.
En esta distinción, vamos a asociar al deseo con la dependencia. El deseo, dede esta perspectiva, viene a ser un querer a partir de una sombra no reconocida en mí; un patrón de comportamiento patológico o tóxico. El deseo está asociado al sometimiento de la voluntad ante una realidad que me obsesiona, que no puedo manejar, que representa una adicción.
Por el contrario, el querer está relacionado con una voluntad libre de esas patologías. Viene del corazón, de lo que en la Parábola de los Talentos vamos a entender como dones. Venimos con esa misión impresa en el corazón, y la libertad viene a ser ese respeto y puesta en acción de aquello que realmente me pertenece, a persar de los miedos propios o ajenos. El querer establece conexiones, no dependencias. El querer lleva a la sensación de poder real, de amor y felicidad.
El deseo está relacionado con lo turbio, lo que hace daño. El querer está relacionado con el crecimiento en armonía.
Nuestras relaciones están establecidas bajo conexiones libres y también dinámicas dependientes. El camino del autoconocimiento revela esas dinámicas específicas, y busca, no la modificación de lo externo, sino la modificación de las estructuras internas para poder avanzar en espíritu.
La plegaría realizada desde el amor, la alegría y el agradecimiento, y la meditación con el objetivo de evolucionar, nos llevan a un camino ascendente hacia ese encuentro con nuestra propia misión en concordancia con lo que la divinidad ha sembrado en nuestros corazones.
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